En el empate 1-1 entre Sevilla y Barcelona, ocurrió una de las expulsiones más insólitas e infantiles del año. Al minuto 64 tras una disputa por la pelota, que terminó con el saque de banda a favor de los andaluces, Jordi Alba en dos ocasiones pecheó sin necesidad a Koundé; el francés se descontroló, cayó en la provocación lanzándole un balonazo en el rostro al lateral culé, e inmediatamente recibió la tarjeta roja por parte del árbitro central.
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